miércoles 28 de octubre de 2009


Hace una semana que estoy aquí sentada, en el mismo rincón de este mismo sofá y de este mismo salón. En todo este tiempo he visto pasar a mí alrededor a las personas más importantes de mi vida. Entran y salen. Me saludan. Me preguntan cómo estoy, están un rato conmigo y después se van, a seguir con el ritmo vertiginoso y envidiable de sus vidas. Yo sin embargo no me muevo de aquí, y como viene siendo costumbre desde hace ya demasiado tiempo, me quedo mirando lo que pasa, y lo que me pasa, como una espectadora más a la que no le importa, ni le llega nada. Enciendo un cigarrillo, medito hasta que punto mi cuerpo me está avisando de mi propia autodestrucción. Lo apago, me digo a mi misma que debería fumar menos, que quizá sea un buen momento para empezar a quererme a mi misma de una puta vez… Intento levantarme para sentirme algo útil, pero el dolor vuelve, y yo vuelvo a sentarme. Me acurruco en mi manta de colores y me escondo en el calor de esta manta eléctrica prestada. Enciendo otro cigarrillo, me dejo llevar….
Creo que este dolor se ha metido dentro de mí para sacudirme y obligarme a levantarme. Para que empiece de nuevo, para que deje de ser la espectadora y comience vivir, sin embargo, nadie excepto yo sabe porqué estoy aquí sentada, esperando a que un milagro llame al timbre de mi casa…

viernes 16 de octubre de 2009

¿Acaso crees que no dicen nada los que callan?

Ya está, se terminó...

Ya has agotado toda mi energía...

Y no te lo digo como un reproche,
he estado esperándote demasiado tiempo,
más del que merecías...
Ahora voy a olvidarte,
y te voy a sonreir cada mañana,
como fingiendo que no me dueles...

Lo único que voy a pedirte,
es que cierres esos ojos verdes cuando tengas algo que decirme.
¿Acaso crees que no dicen nada los que callan?
Dices más por esos ojos de lo que nunca te has atrevido a pensar.

No me engañes, no me hagas eso...

Nos vemos pronto.

viernes 18 de septiembre de 2009

Madrid, te quiero...


Anduvimos meditabundos por las anchas calles de aquel viejo Madrid que nos había devuelto la vida a los dos. Cada uno a su manera, pero siempre juntos, descubrimos en aquella ciudad todo cuanto la vida tenía para nosotros.

Mi mayor recuerdo son las noches del frío invierno de la capital, cuando, muchas veces bajo la lluvia, paseábamos por la gran ciudad que parecía más intima que nunca.

"Madrid no duerme nunca..."me decia siempre Matteo, cuando llegabamos al metro y volvíamos a casa ya por la mañana, eramos nosotros los que dormíamos, manteniendo en nuestros sueños a la ciudad despierta...

A mi Matteo.

domingo 26 de julio de 2009

Sencillamente Yann...

Todo empezó con suavidad, abundaba una característica calma que parecía imperturbable. Sin embargo, cuando el violín comenzó a sonar, mi alma y mis pies se dejaron llevar. Parecía que todo estuviese dispuesto de tal forma que escuchando aquellas notas, cualquier certeza existente se derrumbara…. La canción anterior aún titilaba mezclándose con la nueva melodía que comenzaba. Reconocí las primeras notas y mi piel se erizó. No podía creer que estuviese escuchando aquello…El ritmo se ensombreció con mis recuerdos, y se hizo más vívido cuando, tras disfrutar de la mayor tranquilidad, el efusivo torrente musical de Yann, el virtuoso entre los virtuosos, se hizo eco entre las butacas del anfiteatro. Mi cuerpo cada vez se inclinaba más, intentando acercarse, pero lo cierto es que ya no podía estar más cerca…

La rapidez y la lentitud, la alegría y la tristeza, la calma y el dinamismo, al unísono…

http://www.youtube.com/watch?v=O1HBfpiq8GQ

sábado 18 de julio de 2009

Sobre el amor y la mentira...

-Mentirosa
+Llevas razón, te he mentido, pero lo hice porque no quería hacerte daño
-Tú naciste para hacerme daño Aitana, no has dejado de hacerlo nunca…
+Sabes que eso no es cierto, lo dices ahora porque estás cabreado pero sabes que te he querido…
-No me vuelvas a decir que me quieres…
+Fuiste tú quién me dijo que no volviera a decirte cuando puedes o no puedes decir te quiero…
-Pues no me lo digas, porque es mentira…
+ ¿Y tú que sabes si es mentira? ¿Las cosas siempre son como tú quieras que sean, no? Estás loco…
-Tú y tu puto afán por hacerme sentir como una hormiga al ras del suelo, tú y tu afán incontrolable por pisotearme, tú y tu egoísmo narcisista y corrosivo…Tal vez lleves razón, tal vez este loco de odio, de rencor y es curioso que seas precisamente tú, con quien descubrí el amor, la que me muestre también cómo es sentir odio… Te odio porque me he sentido rechazado por ti, porque me tratas como si apenas mereciera vivir, te odio porque me subestimas y me mientes, y porque las mentiras me dan asco… Soy mucho más inteligente de lo que crees, y mucho menos tonto de lo que piensas… A mí no es tan fácil engañarme… No me vuelvas a decir que estuviste muy enamorada de mí porque es mentira, porque nunca me quisiste, porque nunca me cuidaste… No vuelvas a decir que quieres ser mi amiga, porque es mentira, tú no quieres ser amigo de nadie. Construiste algo maravilloso a lo largo de todo un año y lo has derruido todo con un par de negaciones que debieron ser afirmativas...Lo que has podrido estos últimos meses, ha corroído el resto, y ya ni siquiera recuerdo por qué coño te quería…

viernes 3 de julio de 2009

3 de julio de 1975

Me sorprendí a mi mismo llorando por los rincones de una ciudad a la que acabe odiando sencillamente porque Aitana no estaba en ella. Su presencia le dio una luz desconocida que me enamoró y con su ausencia, solo quedó oscuridad, dolor y miedo, mucho miedo…

No me sentía capaz de llegar a recordar algo nuestro sin refugiarme después en un mar de lágrimas del que me costara salir tres o cuatro días. A veces me preguntaba si existía alguna canción que no me recordara a ella, pero todo, toda mi vida, había estado tan unida a la suya que era imposible dar un paso sin recordarla. Incluso en los lugares en los que no estuve nunca con ella, tenia recuerdos a su lado…

Fueron los meses más duros que recuerdo, aceptar que me había echado de su vida y que ya no estaba enamorada de mí se hizo más duro y más doloroso que cualquier otra cosa a la que me haya tenido que enfrentar… A veces, especialmente los primeros días, creía haberlo superado con creces y me convencía a mi mismo de que mi estabilidad emocional se debía a un enamoramiento exagerado que se destapó el día en que ella decidió que todo había terminado. Pero no era así, conforme pasó el tiempo, fui descubriendo que cada segundo de mi vida la echaba más de menos que el anterior, y llego un punto en el que era insoportable…

Todo y todos se convirtieron en una amenaza y casi cualquier cosa era sospechosa de acabar por traerme más y más dolor… Cualquier sonido, cualquier silbido, unas cejas o unas mirada, una sonrisa…era un recuerdo suyo…

Me refugié en el destrozado y mugriento colchón de mi amarillenta habitación y dejé pasar el tiempo…No recuerdo si fueron horas, semanas o meses. Simplemente esperé a que volviera a salir el sol…

domingo 31 de mayo de 2009

Marruecos, tan cerca, tan lejos...



Cuesta entender que a tan sólo 14 kilómetros pueda existir un mundo tan extraordinariamente distinto, que embriaga a todo aquel que tiene la oportunidad de llegar a conocerlo con su sabor a zumo de naranja y con esa fusión particular de colores y olores imposibles de describir.

Un paseo en barco y un viaje en el que todo está cargado de la esencia inolvidable de un país capaz de robar el corazón a cualquiera que se aventure en el entresijo laberíntico que conforman sus estrechas calles abarrotadas. Marruecos te saluda con su sol radiante y te despide con su luna rojiza, te eclipsa con su belleza, con su encanto árabe desbordante…

Tal vez sea el olor a pimienta, a sándalo y a azahar, el alma inquietamente serena y la mente despierta de los ancianos que caminan con sus gruesas chilabas y sus babuchas sobre las empedradas calles, invitándote a traspasar bóvedas y arcos y a unirte al ensordecedor tránsito de los zocos. Quizá sea la grandeza de las hermosas puertas de las ciudades imperiales, los paisajes solo posibles al otro lado del ancho estrecho de Gibraltar, el murmullo multicolor, que como si de un cántico se tratase, procede del fondo de la tierra y solo es posible escucharlo sobre el suelo de Jema Lefna: el jolgorio de la fantasía, la algarabía de lo cotidiano.

Parece imposible que existan, tan cerca, culturas e historias tan lejanas. Marruecos, impregnado de magia, despierta los sentidos de su letargo. Huele a piel y a especias, sabe a té a la menta y a descanso, suena a Ghambri, a rezos en árabe… Cercana lejanía, donde en algún lugar recóndito de su desordenado orden, siempre hay un rincón esperando a guiñarte el ojo para salir guapo en la foto.

Un lugar que no podría ser distinto: Marruecos, tan cerca y tan lejos…

Laura Amate Biedma, tu compañera de viaje…